En los últimos años, los precios de la electricidad han sido objeto de intenso debate debido a sus fluctuaciones. Las empresas y los consumidores se enfrentan a un escenario de incertidumbre en un contexto marcado por la transición energética, la inestabilidad geopolítica y la evolución del mercado energético global.
¿Por qué han subido tanto los precios de la electricidad en los últimos años?
La subida del precio de la luz ha sido evidente desde el año 2021, cuando la crisis energética se agudizó por el aumento del coste del gas natural y las tensiones geopolíticas.
Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en 2022 el precio medio de la electricidad en España alcanzó los 210 euros/MWh, lo que representó un aumento de más del 200% en comparación con el precio de 2020, cuando rondaba los 60 euros/MWh.
Uno de los principales factores detrás de esta subida ha sido la volatilidad en el mercado del gas natural, combustible que sigue siendo clave en la generación de electricidad a través de centrales térmicas. Además, la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022 tensionó aún más los mercados energéticos, debido a las sanciones impuestas a Rusia, un gran proveedor de gas para Europa.
A esto se suman las crecientes necesidades de inversión en infraestructura renovable, lo que genera una presión adicional sobre los costes de la electricidad. La adopción de fuentes de energía como la solar y la eólica requiere una modernización de la red eléctrica, y aunque a largo plazo reducirán los precios, en el corto plazo, estas inversiones influyen en los costos del sistema.
¿Qué factores influirán en los precios de la electricidad a corto plazo?
Varios factores clave determinan cómo evolucionarán los precios de la electricidad en los próximos meses. En primer lugar, el precio del gas sigue siendo fundamental. A pesar de que se espera una reducción en la dependencia de los combustibles fósiles, el gas natural todavía juega un papel crucial en la generación eléctrica.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que, si los precios del gas se estabilizan por debajo de los 50 euros/MWh, los precios de la electricidad podrían experimentar una ligera disminución a lo largo de 2024.
Otro factor a considerar es la capacidad de almacenamiento de gas en Europa. A medida que los países han aumentado sus reservas estratégicas, los precios del gas han mostrado cierta estabilidad en los últimos meses. Para garantizar un suministro estable durante el invierno, las reservas europeas han alcanzado más del 90% de su capacidad, lo que reduce la probabilidad de una nueva subida drástica en los precios del gas, al menos a corto plazo.
La demanda energética, impulsada por fenómenos climáticos extremos, también influirá. El aumento en las olas de calor y frío extremas, derivadas del cambio climático, incrementa el consumo energético en los sectores residencial y comercial, presionando la demanda y, por tanto, los precios.
¿Cómo afectará la transición energética a los precios de la electricidad?
La transición hacia una energía más limpia y renovable es un proceso irreversible en Europa, y esta transformación tendrá un impacto notable en los precios de la electricidad. Según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), se prevé que para 2030 el 74% de la generación eléctrica en España provenga de fuentes renovables. A largo plazo, esta transición reducirá los precios de la electricidad, ya que las energías renovables, como la solar y la eólica, tienen costos operativos más bajos que las fuentes convencionales.
Sin embargo, a corto y mediano plazo, los consumidores pueden experimentar subidas en los precios debido a la necesidad de financiar las infraestructuras que sostendrán esta transformación. El despliegue masivo de energías renovables requiere la instalación de parques eólicos, plantas solares y mejoras en la red de transmisión, lo cual tiene un costo significativo.
Además, el aumento de la electrificación de sectores como el transporte y la industria también elevará la demanda de electricidad, lo que puede generar una presión adicional sobre los precios si la oferta de energía renovable no es suficiente para cubrir esa demanda.
La capacidad de almacenamiento mediante baterías y otras tecnologías emergentes también será crucial para estabilizar los precios a medida que la proporción de renovables en la mezcla energética aumente.
¿Cuáles son las previsiones para los consumidores en los próximos meses?
Para los consumidores, tanto domésticos como industriales, las previsiones sobre los precios de la electricidad para los próximos meses son mixtas. Aunque se anticipa una ligera estabilización de los precios gracias a las reservas de gas y las políticas de contención, algunos expertos señalan que el impacto del cambio climático y la demanda creciente podrían frenar esta tendencia.
De acuerdo con las proyecciones del operador del mercado eléctrico español, OMIE, se espera que el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista durante el último trimestre de 2024 se mantenga alrededor de los 120-150 euros/MWh, significativamente más bajo que los picos observados en 2022, pero aún por encima de los niveles previos a la crisis.
Las tarifas reguladas, como el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), podrían seguir siendo volátiles, ya que están directamente vinculadas al precio del mercado mayorista. No obstante, el gobierno español ha tomado medidas para limitar el impacto en los consumidores más vulnerables, extendiendo el bono social eléctrico y promoviendo medidas de eficiencia energética que pueden ayudar a los hogares a reducir su consumo.
Finalmente, en el largo plazo, el avance de la tecnología y la expansión de las energías renovables permitirán a los consumidores acceder a tarifas de luz más baratas, especialmente si se consolidan modelos como las comunidades energéticas locales, que permiten compartir energía generada por fuentes renovables entre vecinos o empresas.
En resumen, los precios de la electricidad en los próximos meses estarán marcados por la estabilización de los precios del gas, la demanda energética impulsada por factores climáticos y el avance de la transición hacia energías renovables. Aunque los consumidores pueden esperar cierto alivio en comparación con los picos de 2022, las incertidumbres globales y la necesidad de continuar invirtiendo en infraestructura energética podrían mantener los precios por encima de los niveles históricos hasta que se logre una mayor estabilidad en el mercado.
Comentarios