La generación de energías renovables es un tema prioritario en el contexto español, especialmente para alcanzar las metas de sostenibilidad fijadas para 2030 por la Unión Europea. Cumplir con estos compromisos implica que la generación de energía de fuentes renovables siga aumentando de manera considerable en todo el país. No obstante, no todas las Comunidades Autónomas participan de igual manera en esta transición, según se desprende de los datos más actualizados de Red Eléctrica de España, citados por el portal digital Climática.
¿Qué regiones lideran la producción de energías limpias?
El grueso de la producción de energías renovables se agrupa en seis Comunidades Autónomas que en conjunto produjeron más del 82% de la electricidad verde de España en 2023. A la cabeza se encuentra Castilla y León, con más del 17% del total nacional, seguida de Castilla-La Mancha y Andalucía. También destacan Aragón, Galicia y Extremadura, cuyas aportaciones oscilan entre el 10% y el 14% de la producción renovable en el país.
En estas áreas, la combinación de baja densidad de población, amplios terrenos disponibles y políticas locales favorables ha facilitado la instalación de grandes parques eólicos y fotovoltaicos. Un ejemplo representativo es Castilla y León, que no solo cubre su demanda energética, sino que también genera un excedente considerable que se distribuye a otras regiones.
Gráfico elaborado a partir de datos de Red Eléctrica y Climática
Regiones con menor contribución a las energías renovables
Por el contrario, otras comunidades apenas contribuyen al total de energía renovable del país. Cantabria, Madrid, Baleares, País Vasco, La Rioja y Canarias, en su conjunto, aportan solo un 3,7% de la producción de electricidad verde.
El caso de Madrid es particularmente notable: su producción anual solo le permitiría abastecerse por seis días. La falta de espacio disponible, sumada a la alta densidad de población y la ausencia de incentivos para el desarrollo de energías renovables, limita el crecimiento del sector en la comunidad.
Asimismo, las características del terreno también influyen en estas diferencias. En regiones del norte como Cantabria y el País Vasco, la orografía montañosa dificulta la construcción de grandes instalaciones eólicas o solares, y la menor cantidad de horas de sol anuales hace que las grandes plantas fotovoltaicas no sean rentables.
¿Cómo reducir estas diferencias?
Las variaciones en la capacidad de generación de energía verde no solo se deben a factores naturales, sino también a decisiones políticas y de planificación estratégica. Comunidades como Castilla y León y Castilla-La Mancha han adoptado políticas activas para atraer inversiones en renovables, mientras que otras regiones no han diseñado estrategias a largo plazo que favorezcan el desarrollo del sector.
En algunos casos, los macroproyectos de energías limpias han recibido críticas por su impacto ambiental y por los bajos beneficios económicos que dejan en las zonas rurales, generando la percepción de que las empresas pueden decidir libremente dónde instalarse.
Una posible solución sería impulsar la instalación de paneles solares en edificios urbanos en lugar de ocupar grandes extensiones de terreno rural. El aprovechamiento de tejados de edificios residenciales y casas, complejos industriales y establecimientos comerciales evita la utilización de suelo agrícola o natural, minimizando el impacto ambiental y promoviendo un modelo de generación distribuida.
Autoconsumo: una alternativa para ciudades con espacio limitado
El autoconsumo en áreas urbanas densamente pobladas podría ser un factor diferencial, especialmente en comunidades como Madrid o Euskadi, donde el suelo es escaso y costoso. Incentivar la instalación de paneles solares en tejados contribuiría a reducir la dependencia de la red eléctrica y a disminuir la huella de carbono.
Otra opción sería implementar un modelo de autoconsumo que integre diferentes fuentes de energías renovables adaptadas a las características locales, como la mini-eólica o la geotermia.
Importancia de la educación y sensibilización
Finalmente, la transición hacia un modelo energético más limpio también pasa por la educación y la concienciación de la ciudadanía. Programas informativos que expliquen las ventajas del autoconsumo y las ayudas disponibles pueden ser determinantes para que los ciudadanos adopten este tipo de energías.
En definitiva, el cambio hacia un sistema energético más sostenible no depende únicamente de grandes infraestructuras, sino también de pequeños pasos individuales que, combinados, pueden generar un gran impacto tanto a nivel local como nacional.
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